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Ruleta rusa: un joven se voló la cabeza con un calibre 22

Un chico de 20 años creyó que la pistola no tenía balas, gatilló y se mató delante de sus amigos.

Cipolletti. En apenas 48 horas, el barrio Anai Mapu y las tomas de esa ciudad se transformaron en escenario de violentos hechos de sangre.

 

Tras el crimen de Alejandro Solís en una aparente disputa narco, se produjo un fatal accidente cuando un joven manipulaba un revólver. Según la investigación, la víctima se puso el arma en la cabeza y creyendo que no funcionaría la percutó: el proyectil le destruyó el cerebro.

 

De acuerdo con fuentes policiales, todo comenzó cuando muchos jóvenes se reúnieron en la calle centrica de ese barrio, en el límite entre la toma 2 de Febrero y el Mapu, a compartir bebidas alcohólicas y, en algunos casos, drogas. En uno de los grupos se encontraban Ezequiel Sáez, de 20 años, y dos amigos tomando cerveza. Alrededor de las 22 del lunes, Sáez extrajo un revólver calibre 22 y habría buscado llamar la atención disparando al menos dos veces al aire.

 

Según las fuentes, quiso desafiar a quienes lo acompañaban y se apuntó a la cabeza, aunque con la presunción de que no le quedaban proyectiles. Erró el cálculo y una bala le ingresó al costado de la frente, explotandole su cabeza.

 

El estampido del balazo no dejó de llamar la atención de los vecinos del lugar y, minutos más tarde, la policía provincial era alertada sobre lo sucedido. Enseguida, concurrió un móvil de la Comisaría 45ª y se dispuso el traslado del herido, que había quedado tirado en el piso rodeado de un inmenso charco de sangre. A pesar de los desesperados intentos médicos por estabilizarlo, a las 8 de la mañana de este miercoles se informó sobre su deceso.

 

En tanto, los agentes del Mapu consiguieron ubicar a los amigos de Sáez, quienes les brindaron detalles de los momentos previos al fatal accidente y revelaron que habían bebido en forma abundante. Los investigadores pudieron secuestrar el arma y ayer se esperaba el resultado de la autopsia, además del cotejo con los restos del proyectil que quedó en la cabeza de la víctima.

 

Más allá de la versión ofrecida por los testigos, los responsables de las pesquisas querían despejar cualquier duda y aguardarían los resultados de los estudios forenses.

 

Sobre la víctima trascendió que no era un desconocido por las fuerzas de seguridad y que fue investigada en anteriores oportunidades por una serie de hechos delictivos. La investigación quedó a cargo del Ministerio Fiscal y del juzgado de turno.

 

Destino

Baleado en una oreja un día antes

El trágico fin de Ezequiel Sáez estuvo marcado por otro incidente, ocurrido 24 horas antes. Según fuentes policiales, el joven del Anai Mapu fue atacado a balazos y sufrió una herida en la oreja. Se salvó de milagro y fue entrevistado por efectivos de la Comisaría 45ª aunque no quiso dar detalles ni tampoco efectuar una denuncia.

Al día siguiente, encontró la muerte de una manera absurda y con un revólver que sería de su propiedad.

 

Fuente; Noticiasnet