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Un viedmense y su perro fueron fundamentales para encontrar el cuerpo de Micaela

Marcos Herrero, instructor canino, y su sabueso Ducke fueron convocados para trabajar en la búsqueda de la joven bahiense. Su tarea fue clave para dar con el cuerpo de la víctima.

Marcos Herrero es un instructor canino de Viedma que realiza esa actividad desde hace 16 años.

 

Herrero forma parte de “Kamantrehua” un grupo dedicado a la búsqueda de perros y personas desaparecidas.

 

Pero en el equipo de trabajo hay un actor fundamental: Ducke, un sabueso que hace unos días cumplió un importante papel en un caso que conmocionó al país.

 

El sábado, después de 35 días sin noticias, apareció en Bahía Blanca el cuerpo sin vida de Micaela Ortega, una niña de doce años que fue violada y asesinada en esa localidad.

 

Jonathan Luna, el único detenido por el hecho, fue quien indicó el supuesto lugar donde habría abandonado el cuerpo de la nena. Sin embargo, la historia de la búsqueda comenzó antes.

 

Mónica, la mamá de Micaela, se enteró de una investigación desarrollada en Santa Fe de la que fue parte Marcos Herrero y entonces se contactó con el instructor viedmense para que la ayude a encontrar a su hija.

 

“Fue un día especial con muchas emociones encontradas» señaló Herrero en los estudios de Radio Noticias al ser entrevistado en el programa Ante Todo.

Herrero se reunió con la madre de Micaela quien le contó todo lo que había pasado durante esos agobiantes 35 días de búsqueda “Ella había escuchado del trabajo de nuestro grupo y tenía esperanzas de que la podíamos encontrar”, detalló el guía.

 

Liderados por el sabueso Ducke, el equipo empezó en Bahía Blanca un trabajo en conjunto con la Policía.

 

Las tareas arrancaron con muestras de olores en dos lugares clave: la casa de Micaela y el colectivo en el que viajó por última vez. También fueron vitales las imágenes de las cámaras de seguridad.

 

“La técnica que yo tomo es de rastro específico, donde es fundamental la toma de olores de la persona que ha desparecido porque quedan olores únicos de la persona”.

Entre lo recolectado, tomó gran importancia una gasa con rastros de sangre de Micaela debido a que en su momento se había lastimado la mano.

 

Con toda ese material que tuvo su correspondiente tratamiento, se preparó la logística para que Ducke pudiera trabajar “Queríamos certificar que el perro llegue a los puntos clave donde se la vio en las filmaciones a Micaela».

 

Durante la mañana del sábado, Ducke recorrió 6 kilómetros hasta dar con la primera cámara que filmó a Micaela “Si bien es cierto que se veía que era la nena, queríamos saber hacia donde se dirigía después de bajarse del colectivo. El perro nos marcó el lugar hasta llegar a la segunda cámara donde se la veía caminando con un sospechoso pero no se sabía hasta dónde habían ido. Es de ahí que nos lleva hacia la intercepción de unas vías, alejándonos de Bahía».

 

Luego de un descanso, por la tarde arrancó un rastrillaje por las vías del tren “Cerca de las 19, el perro se dirigió 3 kilómetros, como se estaba haciendo de noche estábamos tomando la determinación de cómo íbamos a trabajar con toda la logística del domingo. Hasta que se recibió un llamado telefónico anunciando que en el barrio El Saladero había un sospechoso, que se logró detener».

 

El sospechoso que tenía en su poder pertenencias de la víctima confesó que había dejado a la niña en un campo. En ese momento, el grupo de trabajo es convocado y el perro fue fundamental para encontrar el cuerpo de la niña.
“El perro recorrió 10 kilómetros arriba de la vía y fue algo impresionante porque hasta nosotros nos quedaban dudas del rastro del perro, después baja hacia abajo y empieza a marcar un sector del campo. Saltamos tres alambrados, el perro recorrió dos kilómetros más, hasta que encontramos a la nena”.